Entrevista para la Opinion de Zamora

El fotógrafo zamorano Benigno Bollo ha inaugurado recientemente su exposición fotográfica «La mirada reflejada» en el torreón-observatorio de la Bodega Liberalia, adscrita a la Denominación de Origen Vino de Toro. El autor agradece a los responsables de la bodega su dedicación y delicadeza hacia el arte, mientras que a los toresanos agradece la buena recepción que ha observado hacia su obra.

-¿Cómo surge la exposición en la Bodega Liberalia?

-En 2009 la Diputación de Valladolid publica «La mirada reflejada», con fotos mías del paisaje de Valladolid, que pretenden ser la visión de un castellano sobre el paisaje que ve cada día, aunque no siempre lo mira. Este libro tuvo una cálida acogida, lo que me sorprendió, y la Diputación lo utilizó como libro promocional. En aquel momento, por motivos de agenda, no se pudo realizar la inauguración de la exposición fotográfica, que se ha retrasado hasta ahora, cuando se ha podido ofrecer en Liberalia. La elección del lugar se debe a que trabajo con esta bodega desde hace mucho tiempo, realizando el diseño gráfico, de las etiquetas, las marcas…, y cuando se finalizó la construcción del torreón vi la oportunidad de montar allí la exposición, y a ellos les pareció bien.

-¿Cómo es la muestra?

-Son las fotografías más preciadas para mí, 27 fotos que aglutinan las diversas fases del desarrollo del libro, que son el cielo, la tierra, el camino y la huella. En ellas se pretende ver la doble influencia del castellano en el paisaje y del paisaje en el castellano, es decir, la interrelación que existe y cómo condiciona incluso nuestro carácter. Realizar todas las fotografías del libro me llevó cuatro años, desde 2004 hasta 2008.

-La técnica de estas imágenes es muy original, ¿cómo las ha realizado?

-Es una técnica novedosa, lleva pocos años, y se trata de la impresión directa sobre una superficie rígida, que en este caso es el aluminio. Y elegí el aluminio porque argumenta «La mirada reflejada», ya que es un material que recoge y refleja la luz ambiente, de modo que se produce un juego entre la persona y la obra, y esto permite ver diferentes aspectos. Me interesaba que el juego fuera activo. Es la primera vez que hago una exposición así, con la impresión en aluminio. Además, las fotos son en blanco y negro porque, para mí, es la forma más natural y fluida de recoger la luz del paisaje castellano. Con el blanco y negro te centras en la luz, en cómo modula el paisaje y lo que transmite.

-¿Se trata de su primera exposición en Toro?

-Sí, y me ha parecido algo especial. Creo que es el mejor sitio para inaugurar la muestra. Además, como zamorano, la sensación es diferente, y la acogida de la exposición ha sido cercana y esperanzadora. He visto a los asistentes sorprendidos, y eso siempre es bueno.

-¿Tiene previsto realizar alguna otra muestra en esta ciudad?

-Sí, tengo la intención de hacerlo. Aunque la siguiente exposición se montará en Urueña, si tengo la posibilidad de volver a exponer en Toro, lo haré.

-¿Ha hecho alguna vez fotografías de Toro?

-Sí, pero se trató de un trabajo bajo encargo, y no de fotos con espíritu artístico. Fueron unas imágenes encargadas hace años por el Ayuntamiento de la localidad, en las que se buscaba una visión turística.

-¿Qué lugar de la ciudad le gustaría fotografiar?

- Siento predilección por la zona de la Vega del río Duero, sobre todo por el color de la tierra y por cómo se conforma el paisaje, cómo interactúan los diferentes elementos.

-¿Cómo surge su afición por la fotografía?

-Con doce años compré mi primera cámara, y con ella desarrollé mi gusto por la imagen, aunque todo de forma autodidacta. Después, tras estudiar Ingeniería Técnica, decidí apostar por el mundo de la imagen, que para mí engloba tanto el diseño gráfico como la fotografía.

-¿Por qué decidió dedicarse a la fotografía de forma profesional?

-En contraposición al diseño gráfico, la fotografía te la brinda la naturaleza. La fotografía tienes que saber capturarla, se trata de algo directo, y ves la toma cuando la capturas, no hay que moldearla, eso es algo que me llama mucho. Creo que esto es lo más importante, la inmediatez y la captura de la luz.

-¿Qué tipo de fotos es el que más le gusta realizar?

- Lo más cómodo de hacer, para mí, es el paisaje, y con él me inicié. El retrato me fascina, pero me cuesta más porque no es algo tan natural, no es tan inmediato. Sin embargo, un buen retrato puede transmitir mucho.

-Además, ha editado dos publicaciones…

-Sí, una de ellas es «La mirada reflejada», con más de un centenar de imágenes del paisaje vallisoletano, en el que los textos son del dramaturgo y periodista Ángel María de Pablos. El otro libro es «En la ciudad», con fotografías de paisaje urbano, un proyecto de colaboración fotográfica con la poesía de Roberto R. Antúnez.

Artículo Original en La Opinión de Zamora