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No es más que el sobre donde me llegó el libro “Poética para Cosmonautas” de Henry Pierrot, pero… ¿No es bonito?
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EL VIAJE
Puedes ver la materia avanzando ante tus pupilas, estrujarse y alejarse abanicos de estrellas a mayor velocidad que en una película del televisor.
Puedes acercar tu pecho al pecho de Ella, puedes tocar la ramplona estructura del lavabo, afeitar el vello de sus piernas, arrojar notas a labasura policromada, escuchar a los Stones, ver conferencias del presidente, acariciar su melena de paja…
Puedes encontrar aún otro motivo; jugar con canicas que vuelan a la altura de sus ojos caramelo, llamar a algún desconocido, esperar a que vuelva el contacto físico, regalarle una rueca que haga labor de anillo, seguir el rastro de las bolsas higiénicas.
Puedes dormir sin encontrar mayor descanso que al oír el silbido, pensar que es real (que Ella también lo es) que Yo lo soy. Puedes invertir todo tu tiempo en ello y mirar al pájaro muerto, envidiándolo.









